Aprovechando el último día de sol de la Semana Santa de este año, que, por otra parte, nos ha traído un tiempo excepcional hasta el sábado por la tarde, preparamos una excursión con las escusa de que Ramiro quería ver nacer un río.
El sitio más fácil para ver nacer un río es, sin duda, Fontibre. Y hasta allí partimos a una hora prudente de la mañana para llegar allí con el mediodía. Viaje tranquilo por la margen sur de la Montaña Palentina hasta llegar a tierras campurrianas en dos horas aproximadamente. Paramos en Reinosa a repostar y nos metimos en el complicado trafico de la villa, que parece seguir igual que cuando pasaba la carretera por ella y la atascaban los vascos en salida o regreso de sus descansos.
Llegamos al nacimiento del Ebro, paraje fantástico para pasar un rato en una arboleda que nos protegía del peligroso sol de un mes con “R”.
Hicimos la foto de rigor delante de la oquedad por la que sale el agua y dimos un paseo por el paraje haciendo ganas de comer y comprobando que nuestros ríos están en un fatal estado de limpieza desde su nacimiento hasta su desembocadura.
A la salida del paraje hay un parque infantil y tuvimos que jugar un buen rato allí, con un bar muy cerca para refrigerar el calor que hacía ayer y unas vastas hacia el Alto Campoó y el Golobar. Este fue, al final, el sitio más concurrido del nacimiento del Ebro dada ya la hora del vermut y de comer.
Luego nos fuimos a comer a un restaurante que habíamos reservado a orillas de embalse del Ebro, en la zona de Campoó de Yuso
http://www.tripadvisor.es/Restaurant_Review-g676093-d3865392-Reviews-Carmina_Monegro-Reinosa_Cantabria.html
Si antes de comer vimos cómo nacía un rio, después de comer nos fuimos a ver cómo desaparecía un río. Y para ello había que ir a Ojo Guareña; a las Merindades de Burgos, y más concretamente, a la de Sotoscuevas. Poco más de 30 km para ver otro para ver cómo el río Guareña desaparece en el mayor complejo cárstico de España y uno de los mayores de Europa. No entramos en la cueva dado que los niños comenzaban a estar cansados y no aguantarían los cuarenta minutos que dura la visita. Pero será el destino de uno de las próximas escapadas de fin de semana.
Por encima del Ojo está la ermita de S. Bernabé, uno de los mayores eremitorios rupestres de los muchos que hay en el norte de las provincias de Burgos y Palencia y en el sur de Cantabria.
Desde aquí comenzamos el regreso a casa volviendo por la margen sur del embalse del
Ebro a la comarca de Valdeolea-Valdeprado, parando para tomar un refrigerio en el Santuario de Montesclaros, un lugar rodeado de espesos boques de roble y donde yo pasé algunas jornada de convivencias escolares en mis tiempos jóvenes.
Para terminar donde siembre, comprando galletas en Aguilar y regresando a Cistierna con los últimos rayos de sol de estos días de anticiclón que han hecho de esta Semana Santa muy propicia para el turismo.
Bienvenidos a mi blog de fotografía donde podreis ver los últimos trabajos y desde donde podréis enlazar con las webs de fotografía de la naturaleza en las que publico fotos relaccionadas con esta temática: Fotonatura y Mirada Natural.
Viaje de Semana Santa
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario