VIAJE A LOS EREMITORIOS



Ruta por Palencia, Cantabria y Burgos

El eremitismo es una práctica cristiana ligada con el retiro espiritual que tiene su principal apogeo en los primeros siglos de la Edad Media. Las mejores pruebas que nos han quedado de aquellas costumbres son los eremitorios, aquellos recintos excavados en la roca, que por las características de esta han llegado en mejor o peor estado a nuestros días y algunos han desaparecido.
El eremistismo abarca desde las pequeñas celdas individuales o los oratorios, ambos de mayor o menor tamaño, hasta las ermitas rupestres, aunque en ocasiones se llegan a formar verdaderos conjuntos monásticos con u iglesia, cementerio, celdas y otro edificios necesarios para la subsistencia de la comunidad.
Los eremitorios suelen estar vinculados a algún monasterio y localizarse en valles retirados, próximos a cursos de agua y tierras cultivables y sobre roquedos que permiten la excavación y garanticen la perdurabilidad.

Las rocas areniscas
Depositadas en medio continental engloban dentro de su masa pétrea numerosos y pequeños cantos rodados de cuarzo, cuarcita y otras rocas silíceas de procedencia continental, aglutinados por un cemento de matiz arenosa que es la causante de la escasa compacidad del material. Es ésta particularidad la que simplifica notablemente la excavación, talla y labrado de las iglesias y demás manifestaciones rupestres
        

Vemos dos ejemplos de fotos de roca arenisca. En la primera hemos señalado un posible inicio de construcción de un eremitorio o la que queda de la destrucción de uno.






El viaje

Comencemos donde comencemos, debemos de ir a Aguilar de Campoó, y si es posible, hay que pasar por Cervera de Pisuerga, donde se encuentra el eremitorio de S. Vicente.
Entrando desde Guardo, saliendo hacia Guardo por la C-626 vemos una señal que nos indica por donde debemos de ir hacia el eremitorio, al que se accede por un camino de tierra en buen estado.

Al lado del arroyo La Ribera y a escasos 250 metros del Pisuerga nos encontramos con este eremitorio bastante derrumbado, pero en el que se pueden ver lo que fueron las dependencias de este pequeño eremitorio: el ábside, el baptisterio, la celda del ermitaño, una necrópolis, un almacén de víveres, etc.
En al foto, gracias a los que ha posado se pueden apreciar las dimensiones; a la derecha la entrada y al aizquierda el ábside.

En las siguientes fotos vemos un detalle del interior y de la necrópolis que tiene en sus alrededores.

2ª Parte. Continuamos viaje por la C-626 dirección a Aguilar de Campoó, donde nos encontramos, a la entrada, con el Monasterio de Stª Mª la Real, un monasterio de siglo XII que fue abandonado en la desamortización de Mendizabal y hoy ha sido rehabilitado para convertirlo en un hotel  y en el Centro de Interpretación del Románico como epicentro de acción sobre el Románico Palentino: José María Pérez González, Peridis; un arquitecto y dibujante humorístico que, aunque nació en Liébana, vivió en Aguilar de Campoó, donde se impregnó de la arquitectura que le rodeaba.


Mapa de la ruta


 Maquetas de la vida de un poblado de la época y del corte de un templo.



No es el románico lo que nos ocupa en este viaje, pero es bueno visitar este centro porque nos va servir para otro viaje y porque los eremitorios son, un poco los precursores del Románico y alguno de ellos se convirtieron en templos románicos.


En el municipio de Aguilar, por la A-67 dirección Palencia, está el pueblo de Olleros de Pisuerga y su iglesia parroquial es uno de los eremitorios mejor conservados, data del s. VII.



Esterior de la iglesia donde se han añadio el pórtico, la espadaña y lo vanos, estos para dar luz al interior.


Interior del templo, donde podemos ver una distribución románica del templo. Dos naves terminadas en ábside. Las columnas parecen son un añadido de sujeción actual.




En el exterior, excavada en la misma roca, hay una necrópolis con timbas antropomórficas y de bañera. Y unos habitáculos que pudieron tener un carácter sagrado e su origen. 

Villacibio
Villacibio
3ª Parte. Continuamos viaje por la carretera P 620 hasta la N-627 pasando por Mave, con su monasterio románico, y por Villacibio, donde su ermita de S. Pelayo es un eremitorio, que no visitamos porque esto es un viaje de un día.
La N-627 la tomamos dirección Aguilar hasta Vascones de Valdivia, pueblo que cruzamos y tomamos un camino de concentración asfaltado que nos lleva hasta la PP6301 que tomamos en dirección a Pomar de Valdivia y luego dirección Cezura. Estamos rodeando el Espacio Natural de Covalagua que puede ser un destino de un interés completamente diferente al que nos ocupa.

Descendemos por un monte de roble hasta el pueblo de Cezura, en la parte alta del valle de Valderredible, valle cargado de restos de arquitectura rupestre, de las que solo visitaremos cuatro: Santa Maria de Valverde, Cadalso, Arruyelos y Presillas. En la imagen vemos los que hay en lo que pertenece a Cantabria, pero Valderredible es un continuo salto de provincias entre Palencia, Burgos y Cantabria.



Ya en Cezura, tomamos la carretera principal del valle, que cambia de nomenclatura a cada paso de frontera provincal, dirección Polientes, capital de las partes cántabras del valle, y a pocos kilómetros llegamos a Stª María de Valverde. 
Stª María de Valverde es otro de los eremitorios mejor conservados, si Olleros es la parroquia rupestre de Palencia, Valverde lo es de Cantabria, aunque en realidad es una ermita de S. Martín de Valdelomar. Fue declarado BIC en 1985, además tiene a su lado el Centro de Interpretación de la Arquitectura Rupestre de Cantabría. Tenía muchos problemas de filtraciones y pusieron una techumbre que cubre todo el eremitorio
Exterior

Interior, nave central

Nave lateral
En la parte exterior, por la parte de atrás del eremitorio se accede a una espadaña de corte románico y a una necrópolis



4ª parte. Continuamos viaje valle abajo y, sin darnos cuenta, nos ha llegado la hora comer, que lo hacemos en la capital del municipio, Polientes, donde después de una abundante degustación de productos de la comarca hacemos una agradable sobremesa esperando a que “afloje” el sol (estamos en septiembre), y las próximas estaciones requieren que no haga demasiado calor porque nos vamos a ir introduciendo en los cañones del Ebro y hay un microclima muy caluroso.

Estábamos muy a gusto en la sobremesa, pero el viaje debía de continuar para llevarnos a los tres últimos eremitorios que vamos a visitar, Cadalso, el de Arroyuelos y el de Presillas. Para ello, continuamos valle abajo por la vía principal hasta el caserío de Cadalso, a un km pasado el pueblo de Ruerrero; el eremitorio está a la izquierda, bajando, en una pequeña roca; es una sencilla construcción difícil de encontrar abierta al público, pero la vemos caso toda a través de la puerta y de los vanos de iluminación.

A menos de dos kilómetros llegamos al cruce de S. Martín de Elines, que dejamos a la derecha, porque nosotros hemos de coger la carretera que sale por la izquierda que nos lleva al primer pueblo que vemos: Arroyuelos.
Al final del pueblo está la roca donde se excavó este eremitorio que en algún tiempo no muy lejano sirvió de refugio a de sin techo, por lo que nos le encontramos con las paredes ahumadas. En su alrededores hay tumbas antropomorfas.
 
Es una iglesia de dos naves separadas entre sí por unos arcos que descansan en un potente pilar, la nave principal desemboca en un ábside de herradura. Es el primer eremitorio que nos encontramos con dos alturas.



Vista de la parte alta y del acceso, por la derecha de la imagen
Pilar sobre el que descansan los arcos




Salimos del pueblo de Arroyuelos y girando a la derecha por la carretera local que habíamos tomado en el cruce de Elines, llegaremos a Presillas de Bricia, un pueblo de Burgos que se introduce en Valderredible.
Dejamos el coche en el pueblo y nos vamos por un camino de tierra de 800 metros. Rápido vemos un farallón que emerge por encima de un pequeño bosque de robles.



Cuando llegamos al eremitorio nos damos cuenta de que estamos ante el más espectacular en su exterior. También nos damos cuenta del impacto de la erosión en este templo, la entrada original la vemos a la izquierda de la escalera, pero como hubo un derrumbe, que abrió un hueco en la pared, se hizo un acceso a un mirador desde el que vemos  todo el eremitorio




Desde el mirador vemos la tres naves cortísimas, cada una con ábside y con la mesa del altar excavada en la roca; una de las naves es muy angosta y desde la otra parte una escalera que nos lleva al mirador donde estamos, por lo que cabe pensar que, al igual que en Arroyuelos, había dos alturas, y por aquí rompió la roca.



La erosión sigue haciendo estragos en el eremitorio, y ahora más porque está más expuesto y el pilar central no tardará en necesitar una intervención para que no caiga.


En un lateral de farallón hay otra hendidura en el mismo, que parece sería el baptisterio, donde se conservan dos pilas bautismales.


Terminamos aquí el recorrido por los algunos eremitorios rupestres y aún nos queda tiempo para visitar la colegiata de San Martín de Elines, donde el párroco, llamado “Bertín”, nos da un repaso apasionado por el templo. Y para ir a merendar a Orbaneja del Castillo, donde mejor se contempla el abrupto  cañón del Ebro.


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